“oigo decir a veces que es muy poco lo que pueden hacer las palabras frente al poder desmesurado de las armas, de los Estados, de las corporaciones. Que pueden muy poco los libros frente al poder abrumador de la televisión y que eso es más grave aún en países como el nuestro, donde se lee tan poco”.
William Ospina es un escritor innato. Aborda la problemática del país con un gran compromiso político y social. Sus poemas tienen base histórica, con gran ritmo y amplio léxico, abundando en los monólogos dramáticos.
Sus facultades se notan cada vez que uno de sus libros es publicado, se caracteriza por escribir entre tres y cuatro libros llenos de ensayos por año. Además de sus poemas, en los cuales se nota el gran sentido que para el autor tienen, la naturaleza y la universalidad. No tuvo una educación académica muy rigurosa pero se ha dedicado a leer, de una manera apasionada. “cuando un libro logra absorberme por completo yo sigo dedicado a ese libro hasta que termine, no es muy fácil que vaya en otra dirección”. Es buen lector de Gibbon, Schopenhauer por el interés que tiene en la cultura Oriental, también de Nietzsche y otro filósofo en su infancia como Freud. Conocedor de la obra de Borges y Márquez, tanto así que fue el primer autor en leer “Vivir para contarlo” de Gabriel García, antes de su publicación, por otro lado, es un gran lector de esas literaturas que para muchos son extrañas e incluso recónditas, entre líneas citadas, se remite a autores que rara vez se nombran por otros escritores.
Desde hace un tiempo eran publicados sus ensayos en la revista “Cromos”. Allí promueve ideas que estimulan la reflexión, de muchas personas seguidoras de su obra, con respecto a infinidad de temas. Su imaginación, al igual, que su creación no tienen límites. A esto se le atribuye su inmensa capacidad de producción literaria, algunos seguidores a sus ideas y a sus escritos, aseguran con certeza y seguridad, que allí en esos relatos, está el que en unos años será, el nuevo Nóbel para la literatura colombiana.
En sus libros, deja ver esa inclinación que tiene por la cultura oriental, pareciera como si en sus ideas valiera más esa misticidad propia de dicha cultura, que a los occidentales nos parece tan confusa y extrema, que la misma civilización a la cual pertenece. Es por ello que sus ideas son cuestionadas, motivo por el cual lo han nombrado como soñador e idealista.
Sus ensayos los acompaña, por nombres y fechas concretas, elementos que otros escritores no abarcan con tal facilidad, por ejemplo, menciona con exactitud los nombres de todas las tribus americanas antes del descubrimiento, incluso se remite a los nombres de algunos de sus caciques, así como a los nombres de esos primeros cronistas que la España trajo en momentos de la colonización; de igual manera lo hace con las cruzadas, de ellas menciona las rutas y los siglos precisos. “ello en distintos ensayos, -la cruz y la media luna- y -la conquista-”
Ospina, es uno de los pocos que realiza análisis poéticos precisos, tanto así que en ”el llamado de la tierra” uno de los ensayos publicados en “la herida en la piel de la diosa”, descifró poemas de José Manuel Arango, un poeta al que describe, como un escritor que no vino a satisfacer ningún público, pero que si lo hizo para enriquecer el lenguaje.
Su visión del universo y su ambición por recorrer el mundo, le han permitido conocer sobre pasajes y concepciones, autores y poesía, vidas y obras, historias y mitos, que en occidente sobre todo, no se conocen. Si con alguien se conocen a personajes, extraños y desconocidos, ese es William Ospina, como Arthur Rimbaud, Walt Whitman, Emily Dickinson, Lord Byord, William Faulkner y Friedrich Holderlin, son las biografías que de forma especial y completa, trasmite en su libro. Su capacidad para traducir libros en idiomas europeos, le ha permitido traer algunas de la obras de estos autores, al español.
Su libro más impactante en nuestro país y el que más ideas ha traído a los intelectuales de ahora para que pensemos y reflexionemos mejor sobre lo que sucede ahora con la política de Colombia es ¿Donde está la franja amarilla?
donde se nos muestra una visión que muchos consideramos idealista, utópica y fantasiosa y son más bien cada uno de los factores que antes y ahora, inciden en la realidad colombiana. La falta de un proyecto nacional conjunto, que brote de las mentes de todos los colombianos y no de un limitado grupo de personas, es la idea que entre líneas deja esa recopilación de ensayos que en este se presentan.
Advierte que si durante años la Colombia se ha fraccionado entre dos partidos políticos “rojos y azules” liberales y conservadores, se hace necesario hallar el amarillo, que también tiene nuestra bandera, pero que aun no ha llegado. Aquel amarillo sería ese gran proyecto nacional, producto de la iniciativa de todas las gentes que habitan la maravillosa Colombia.
Seguidamente, en el periódico el Espectador donde escribe columnas de opinión, compara al Partido Verde con esta franja amarilla que debe primar en la sociedad, mostrando así sus preferencias políticas del momento y esperando que se cumpla vuelva esto realidad.
Genera gran opinión con cada una de sus columnas convirtiéndose en un líder de opinión importante no sólo para el país sino en el Mundo.